


El siguiente artículo en dos partes apareció en el programa conmemorativo de GALA “Por fin en casa” en enero de 2005.
PRIMER ACTO: Los primeros 29 años de GALA
En sus casi tres décadas, GALA se ha convertido en lo que muchos consideran el teatro en español líder del país, y ha ganado un público fiel y muchos premios. GALA ha producido casi 150 obras en español e inglés y ha brindado a un variado público un diverso programa de teatro (desde el clásico al contemporáneo), poesía, música y danza. GALA ha cultivado nexos con actores en México, Puerto Rico, España, Argentina, Cuba, Perú, Venezuela y otros países latinoamericanos, y al mismo tiempo ha proporcionado un punto focal cultural para la creciente comunidad latina de Washington.
Para los fundadores Hugo y Rebecca Medrano, este es un momento emocionante y trascendental, pero saben que aún tienen muchos retos por delante. Todos estos años, Hugo y Rebecca han sido la fuerza vital del teatro; él como director artístico y productor y ella como directora ejecutiva. Han recibido la ayuda dedicada y apasionada de muchos, pero son ellos los que han pasado 29 años literalmente luchando por la vida de GALA.
Volvamos a principios de los 70: Hugo Medrano, nacido en Argentina, vino a Washington después de haber pasado cinco años dirigiendo y actuando en España, y comenzó a trabajar en Teatro Doble, un teatro infantil bilingüe. Presentándose en Back Alley, que era un teatro principalmente de actores y público afro-americanos, Teatro Doble era el único teatro que trabajaba con el público hispanohablante en mente. No existía otro programa de teatro latinoamericano en la ciudad, a excepción de alguna que otra presentación de grupos teatrales de iglesias o eventos especiales únicos. Hugo vio la gran necesidad de un teatro hispanohablante legítimo para llenar este vacío cultural.
No pasó mucho tiempo antes de que Hugo y sus amigos en Teatro Doble—incluyendo a Rebecca Read, que había venido a Washington desde Nueva York, donde era bailarina—empezaron a pensar en fundar un teatro ellos mismos. Todo empezó en 1976 desde una pequeña casa en Adams Morgan, vecindario que en ese entonces tenía un ambiente de colonia de artistas bohemios. GALA—o Grupo de Artistas Latino Americanos—nació como un consorcio de artistas visuales, escritores, bailarines, cantantes, músicos y actores.
Desde el principio, GALA tuvo dos metas: dirigir la atención del público de habla hispana en Washington hacia obras españolas y latinoamericanas; e informar al público anglohablante de la riqueza y variedad del teatro en español.
Con su primera obra, La Fiaca del argentino Ricardo Talesnik, Hugo y compañía confirmaron lo que ya sospechaban: Washington estaba hambriento de un teatro latino.
“No había nada parecido, por eso llenó un vacío tan grande”, recuerda Rebecca. “Pero la necesidad tan grande realmente nos sorprendió. Fundamos este grupo, hicimos el primer show, y a la mañana siguiente cuando nos despertamos había un titular de seis columnas en el Washington Post sobre nuestra nueva compañía—y ni siquiera habíamos llamado a la prensa. Fue una gran sorpresa para todo el mundo que un grupo de habla hispana hiciera una presentación de tanta calidad, y se preguntaban qué pasaría después. Todo el mundo lo comentaba y la gente venía a vernos en masa. Fue una época emocionante y animada”.
“Era obvio que había una necesidad”, añade Hugo. “Pero tampoco habían tantos teatros. En ese entonces habían alrededor de ocho grupos, ahora hay más de ochenta”.
Poco tiempo después de fundar GALA, Hugo y Rebecca viajaron a Argentina para contraer matrimonio. Viajaron por todo el país para ver la mayor cantidad de teatro posible y recolectar información útil para GALA. Regresaron a Washington “inspirados y listos” y basaron sus talleres en los que habían visto en Argentina, donde grupos de artistas podían trabajar, afinar, mejorar y combinar sus diferentes destrezas.
“Los latinos que vinieron a Washington en esa época muchas veces eran profesionales huyendo de dictaduras y opresión. Vinieron por motivos de derechos humanos”, explica Rebecca. “Habían pintores, artistas, poetas, escritores que necesitaban un lugar para expresarse. Fue muy enriquecedor para Hugo poder trabajar con esa gente y escuchar sus opiniones y consejos”.
Hugo está de acuerdo. “Nos dio el motivo para trabajar en teatro o en las artes porque teníamos un público muy específico. Sabíamos lo que queríamos. Uno de nuestros temas en un folleto de esa época era ‘Usted sabe quiénes somos, nosotros sabemos lo que usted quiere’. Logramos capturar sus gustos, sus carencias. No era difícil crear una temporada que el público aceptara inmediatamente”.
A diferencia de muchas áreas en Estados Unidos, Washington nunca ha sido cuna de una sola cultura latina. El público principal de GALA, al igual que sus actores, han sido argentinos, mexicanos, españoles, chilenos, uruguayos, paraguayos, peruanos, etc. Como resultado, GALA ha tenido que responder a temas y preocupaciones del mundo latino en general. Para GALA, unificar a su público siempre ha sido un objetivo primordial. “GALA no español, ni argentino, ni puertorriqueño”, ha dicho Hugo Medrano. “Es latino en todo el sentido de la palabra”. Como tal, cada temporada de GALA ha incluido producciones que atrae a una amplia gama de nacionalidades y experiencias.
La selección de obras siempre ha sido un reto. Los clásicos y los musicales tienden a atraer más público que las obras contemporáneas de escritores desconocidos. Pero GALA siempre ha tratado de presentar una variedad de géneros, estilos teatrales y temas, y al mismo tiempo proporcionar una visión global del teatro latino. Mientras algunos han tildado a GALA como un teatro político, Hugo mantiene que nunca se han definido como tales.
Desde el principio, el enfoque de GALA ha sido totalmente bilingüe. Por varios años las presentaciones de una obra eran en inglés y en español, algunas veces una tras otra, otras en días alternos. Cuenta Rebecca, “Muchos de los actores eran bilingües, pero a veces había confusión sobre cuál versión estábamos haciendo. A veces un actor salía a escena y hablaba en inglés cuando le tocaba en español. O el público venía a la presentación equivocada”.
“Debido a que algunos actores no hablaban inglés”, dice Hugo, “a veces teníamos un actor en la versión en español y otro en la versión en inglés. Si los actores no usaban la misma talla, teníamos que hacer dos vestuarios. Teníamos que encargarnos de dos producciones simultáneas de la misma obra. Una vez para una obra tuvimos que contratar a dos directores porque uno de ellos no hablaba inglés”.
Eventualmente desistieron de la idea de alternar los idiomas y han presentado las obras casi exclusivamente en español, con traducciones al inglés a través de audífonos. Esta temporada trae otro cambio: GALA planea proyectar sobretítulos, con la meta de aumentar el impacto y entendimiento de las obras.
Hugo y Rebecca recuerdan el día inolvidable en el que trajeron a Joseph Papp, famoso director y productor de teatro en Nueva York, a GALA.
“Quería ver nuestra producción de La Casa de Bernarda Alba”, dice Hugo. “En ese entonces estábamos en el edificio Lansburgh—donde habíamos construido un teatro de caja negra como parte de una cooperativa de artes respaldada por la ciudad—y ese día los guardias no aparecieron y no podíamos entrar. El elevador no funcionaba, las escaleras estaban llenas de basura y sin luz. Afortunadamente las luces del teatro funcionaban así que pudimos hacer la presentación, pero el teatro estaba helado”.
Añade Rebecca, “La producción que vio ese día fue en inglés. Joe Papp dijo que los actores eran muy buenos, pero que hubiese preferido verla en español. Y yo pensaba… ‘OK, no podemos entrar al teatro, no tenemos luces, no hay calefacción, ¡y su reacción es que hemos debido hacerlo en español!’”
“Pero”, concluye Hugo, “¡Le gustó la obra! Después fuimos a cenar y nos invitó a presentar esa obra en el New York Festival Latino”.
Aunque GALA comenzó como un grupo de artistas de varios medios, con el paso del tiempo se enfocó en uno solo. En vez de intentar incluir a todas las artes con los recursos limitados que disponía, el grupo se reorganizó y se convirtió en el GALA Teatro Hispano. El grupo principal siguió siendo el mismo con Hugo y Rebecca como ejes. En 1980 y 1988 se unieron dos nuevos miembros, quienes fueron cruciales en la evolución de GALA: Abel López y Sonia Castel.
Abel López, mexicano-americano/chicano de cuarta generación, no hablaba español cuando comenzó en GALA. En poco tiempo pasó de ser actor a ser asistente de producción y de ahí director y productor asociado, asumiendo un papel de liderazgo tanto en GALA y en el ámbito teatral de Washington así como en el teatro hispano a nivel nacional. Hoy en día sigue siendo parte fundamental de GALA.
Sonia Castel llegó a GALA en 1988 como Directora de Relaciones Públicas. Como directora de Teatro Doble, donde Hugo y Rebecca se conocieron, y el único Director Cultural del Festival Latino de Washington, Sonia había sido en parte responsable del génesis de GALA. Nacida en Panamá de una prominente familia judía sefardí, y criada en Inglaterra, Sonia recibió entrenamiento profesional en teatro y era una apasionada de su arte. En GALA, amplió la audiencia e incluyó a todos los sectores del público hispanohablante, ya fueran latinos o no. Tristemente, Sonia falleció en 1991.
Sin duda, uno de los mayores retos de GALA ha sido encontrar un hogar. Ha sido un camino difícil: de la casita de Hugo y Rebecca en Adams Morgan a All Souls Church en las calles 16 con Harvard, de ahí al Lansburgh Arts Center en las calles 7 con E (donde ahora se encuentra el Shakespeare Theatre), de ahí al colegio católico Sacred Heart en Mount Pleasant, y de ahí al Warehouse Theater en el centro. Afortunadamente, a donde quiera que iba GALA, su público fiel lo seguía.
Para Hugo y Rebecca, encontrar una sede permanente ha sido convertir en realidad un sueño. “Siempre estábamos en el lugar equivocado en el momento equivocado”, dice Rebecca. “Siempre hemos estado en la frontera, al borde. En el Tivoli, por fin estamos en el lugar correcto en el momento adecuado. Es un área que está cambiando rápidamente y es uno de los vecindarios más dinámicos y culturalmente diversos de la ciudad. No podríamos estar más felices”.
Ahora que se concentran en desarrollar su arte y expandir su público, Hugo y Rebecca comentan sobre lo que han alcanzado hasta el momento. “Fundar GALA fue muy emocionante para mi”, dice Hugo. “Me encanta hacer una producción tras otra, creando a la compañía, manteniéndola viva con diferentes producciones”.
“Como con cualquier crecimiento y cambio, hay que dejar cosas atrás”, dice Rebecca. “Siempre se pierde tiempo que puedes dedicar a la creatividad cuando tienes un proyecto enorme y hay que manejar un espacio. Lo que nos ha entusiasmado más ha sido el trabajo. Aprendo algo con cada show, ya sea acerca del escritor o de la cultura. Hay tantos aspectos de la cultura latinoamericana o hispana que la gente desconoce. Las obras, la música y la poesía tienen una tradición tan rica que es imposible no sentirse inspirado”.
“Y la singularidad de algunos artistas que presentamos”, añade Hugo.
Con mucha ayuda y arduo trabajo, durante 29 años han brindado un rico
y particular talento artístico al público entusiasta de Washington.
Ahora que GALA ocupa su sede en el Tivoli, no es el final de la historia sino
el inicio del próximo acto.
SEGUNDO ACTO: Anunciando una nueva era
GALA comienza su segundo acto en un teatro bellamente restaurado, con los últimos adelantos tecnológicos, que por fin puede llamar casa. Ya no tiene que buscar frenéticamente un espacio nuevo cada cierto tiempo. No tiene que preguntarse a dónde irá. La gente de GALA puede respirar tranquila.
Pero esa tranquilidad es temporal. Aunque por supuesto que tener una sede permanente es un alivio enorme, también genera toda una nueva gama de retos. GALA tiene mucho trabajo por delante, tanto artística como administrativamente.
Luego de una campaña que recaudó más de $3 millones gracias al apoyo de una variedad de socios del sector público y privado y de donaciones individuales, hay que recaudar aún más para la segunda fase de la renovación que incluye restaurar el domo histórico y construir la oficina.
Crear un Centro Nacional para las Artes Escénicas Latinas es una tarea enorme, pero una que siempre ha sido el objetivo de los fundadores, Hugo y Rebecca Medrano. En 1982, Hugo dijo a The Washington Post: “Con el apoyo financiero adecuado, nuestra meta para el futuro es establecer un centro hispano para las artes escénicas que nos unifique y a la vez reconozca la diversidad dentro de nuestra herencia cultural”. Un año después, dijo que se imaginaba la construcción de un pequeño Kennedy Center para hispanos. “Va a funcionar”, dijo. “GALA comenzó como un centro cultural. Hace poco tuvimos que abandonar esa idea para concentrarnos en el teatro. Pero volveremos a ser un centro para todas las artes hispanas”.
Hoy en día Hugo dice, “Ya es hora de que la minoría más grande del país tenga un teatro que honre y celebre nuestra rica tradición dramática”.
Con sus nuevas instalaciones, GALA planea diversificar sus programas para incluir cine, conciertos, danza y presentaciones de otros grupos artísticos, y también dar oportunidades a excelentes artistas hispanos del país y el extranjero. Esperan atraer audiencias y visitantes locales, nacionales e internacionales, a medida que GALA se perfile más nacionalmente.
Hugo y Rebecca anticipan crear redes e intercambios artísticos para expandir el trabajo que han hecho en el pasado. Van a juntar artistas de distintas disciplinas, con más grupos y artistas individuales de todo Estados Unidos y Latinoamérica. Planean más residencias, intercambios y simposios, y se enfocarán en el desarrollo y en programas de extensión dirigidos específicamente a las artes latinas.
Hugo planea inaugurar un festival anual de artistas hispano-americanos en
el que agrupaciones teatrales puedan mostrar su trabajo. “Esto crearía
un público particular y atraería prensa nacional e interés
general”, dice.
“Los medios de comunicación latinos aún no consideran a
Washington un mercado importante”, explica Rebecca. “Entonces nuestros
talentosísimos artistas son ignorados y se preguntan, ‘¿Cómo
me van a descubrir?’ Y ahora yo les digo, ‘¡Para eso está el
GALA-Tivoli!’ Cuando obtenemos cobertura nacional, nuestros artistas
también. Eso es parte de lo que les debemos por trabajar tan duro y
confiar en nosotros en vez de irse a Nueva York, Miami o Los Ángeles”.
La temporada inaugural de GALA en el Tivoli tiene una mezcla de estilos y temas, con la obra clásica de García Lorca Yerma, el contemporáneo Poet in New York y una versión en inglés de la comedia Real Women Have Curves, presentada con sobretítulos en español.
Una mejora que ya están haciendo es eliminar los audífonos utilizados para la traducción. A menudo problemáticos, los audífonos están siendo reemplazados por sobretítulos proyectados cuyo fin es aumentar el entendimiento e impacto de las obras.
Hugo and Rebecca están contentos de volver con GALA a Columbia Heights y ansían trabajar con la comunidad. Muchas personas de otras zonas de la ciudad visitarán el vecindario por primera vez, creando así un entusiasmo que ha estado ausente por más de 30 años. Para los vecinos más antiguos del Tivoli, será un bienvenido retorno del que fue un centro cultural dinámico.
"Los programas de GALA también traerán a personas de los suburbios al distrito teatral, revitalizando así el vecindario de Columbia Heights y animando al crecimiento y desarrollo económico”, dice Abel López, productor asociado. “Confiamos que el espacio de GALA atraerá más apoyo público y privado tanto para el teatro como para el vecindario, y que eso mejore las vidas de muchas familias de bajos recursos hispanas y afro-americanas”.
“Veo nuestro Segundo Acto como un reto con algunos peligros potenciales”, explica Rebecca. “A veces hay que expandirse tanto que se diluye la misión. Creo que parte de nuestro éxito hasta ahora es que nunca perdimos de vista nuestra misión—preservar y promover la cultura latina a través de las artes escénicas—y debemos mantener ese enfoque y nunca distraernos. La pregunta es, a medida que cambia la población, ¿qué quieren ver?”
Hugo añade, “Tenemos que trabajar en nuestra programación específicamente para llenar las necesidades de la comunidad a medida que cambia, pero sin olvidar las de nuestro público tradicional también. Esto va a requerir una cuidadosa selección de obras y grupos”.
Hugo y Rebecca mantienen su profundo compromiso con su público central. Y como la historia ha demostrado, su público—que los siguió a muchos locales en la ciudad en estos 29 años—seguirá siendo fiel a GALA en el Tivoli también.